El primer pueblo que se levantó contra Sendero
Percy Rojas y Gisela Ortiz
Equipo Peruano de Antropología Forense
Una historia de lucha A mediados del mes de febrero de 1983 se produjo el primer levantamiento de una comunidad contra la tiranía de Sendero Luminoso (SL). Los pobladores del distrito de Sacsamarca, cansados de los maltratos y asesinatos que Sendero cometía bajo los denominados “juicios popular”, decidieron poner punto final al abuso. El primer juicio popular se realizó en enero de 1983. El profesor “Emilio”, acusado de traidor, fue ejecutado en la plaza del pueblo iniciando, así, una historia de horror[1]. En ese entonces, a pesar de la prohibición impuesta por Sendero de realizar cualquier tipo de fiestas costumbristas, los comuneros lograron que se lleve a cabo la fiesta de carnavales y, en el contexto de la fiesta, acabaron con la vida de los dos “Mandos Principales” de Sendero en Sacsamarca aprovechando su estado de embriaguez. Los otros subversivos fueron capturados y encerrados en un calabozo. Esta acción de la población sacsamarquina fue repetida por las comunidades de Sancos y Lucanamarca[2]. La respuesta de SL no se hizo esperar y llegó el 3 de abril de 1983. SL asesinó a 67 campesinos entre hombres, mujeres, niños y ancianos en Lucanamarca. Lo mismo ocurrió con Sacsamarca el 21 de mayo de 1983. El día anterior las autoridades sacsamarquinas habían hecho un llamado a toda la población y sus anexos para reunirse al día siguiente. Ese mismo día en la noche, un grupo de más de 300 senderistas llegaron a las alturas de Sacsamarca y se alojaron en la estancia del señor Víctor esperando el momento indicado para atacar. Víctor es encerrado en un cuarto pero logró escapar y correr para alertar a la población sacsamarquina. Llegó a la plaza aproximadamente a las seis de la mañana y alertó del ataque senderista. En Sacsamarca había tres policías, quienes enterados de la situación organizaron a la población y fueron al encuentro de SL. Al promediar las diez de la mañana del 21 de Mayo ocurre el enfrentamiento. Los principales líderes de SL fueron asesinados, así como once sacsamarquinos, entre ellos un policía de apellido Dueñas. Este año se conmemoraron 30 años de lo ocurrido. La población y sus autoridades, el Presidente de la Comunidad Orlando Janampa González y su alcaldesa Nelia Auccasi Janampa, decidieron organizar el evento para rendir homenaje a los mártires del 21 de mayo de 1983. Conmemorando con el Pachapupum. La lucha por el reconocimiento La conmemoración del 21 de Mayo se efectúa todos los años desde hace 10 años con la participación de toda la comunidad. Este año, no obstante, tuvo un matiz particular puesto que se enmarcó dentro del II Festival Turístico de Pachapupum, Se trata de una feria agropecuaria a dos horas de Sacsamarca y a una altura aproximada de 4,000 msnm. Podría parecer extraño que un evento que conmemora la lucha, pero también la pérdida de vidas, se efectúe en el marco de una fiesta. Sin embargo, creemos que a ambas cosas articula un mismo motivo: la búsqueda de reconocimiento. Antes, durante y después del conflicto, las comunidades siguen esperando reconocimiento. En un país con grandes brechas, comunidades invisibles para el Estado como Sacsamarca, siguen esperando que se les reconozca por su dolor, que se reconozca a sus víctimas y que se reconozca que son pueblos con un alto potencial de desarrollo y turismo. Los hermanos del ande no sólo recuerdan sino que sobreviven día a día en medio de la indiferencia de muchas autoridades provinciales, regionales y nacionales. Un estado casi ausente y un pueblo que espera que se le reconozcan sus derechos. Esa es la historia de muchos pueblos que vivieron el conflicto. Los sacsamarquinos son sobrevivientes de una guerra y están en la búsqueda de alternativas de desarrollo sin un Estado que los auspicie. Por eso, la feria agropecuaria de Pachapupum también se levanta como un símbolo de lucha y resistencia. Pero, en un panorama marcado por la exclusión, cuanto podrán alcanzar, cuánto del sueño de desarrollo se hará realidad. Por el momento, para los sacsamarquinos, Pachapupum significa una puerta de esperanza para atraer turismo, vender sus productos, tener alguna fuente de ingresos. Y ahí, al pie del Pachapupum, en las frías alturas de Sacsamarca, fuimos convocados desde el 19 de mayo, acompañados de los miembros de las asociaciones de familiares de Sacsamarca, Colcabamba y Putaccasa, que, juntamente con Pallca y Asca, conforman el distrito de Sacsamarca. Convocados en la granja comunal para la herranza de más de 60 cabezas de ganado, entre ovinos y vacunos, al ritmo de arpas, violín y acordeones fuimos testigos de cómo la música iba envolviendo las grandes punas sacsamarquinas y convirtiendo en fiesta esta ocasión de conmemorar.
El 20 de mayo, desde temprano, nuevamente rumbo a Pachapupum, con bastante frío; antes de salir de Sacsamarca, la señora Teodora Auccasi Barrientos, viuda y madre de dos hijas, nos invitó para que al llegar al lugar de Pachapupum la acompañemos al lugar donde los senderistas asesinaron a su esposo Alberto Huamán Conde y sus tres cuñados en agosto de 1985, al frente de Pachapupum, al costado del rio Qaracha en el lugar denominado Padreqaqa. Eso fue lo primero que hicimos. Caminamos conjuntamente con los familiares de Sacsamarca, unos 15 minutos en medio de la puna rumbo al lugar encabezados por la señora Teodora hasta el pie de una pequeña elevación rocosa donde la familia había marcado el sitio con cruces de madera y pequeñas capillas hechas de piedra. Mientras nos explicaba lo ocurrido, muchos la escuchábamos con pesar, algunos lugareños no conocían esta historia ni la muerte de los 4 hermanos. La vimos llorar mientras acomodaba las flores traídas con tanto cariño y no dejamos de pensar en cómo había ocurrido la matanza. Prendimos velas. Fue un momento doloroso. De retorno al Pachapupum, las mamitas se fueron a bañar en las aguas termales de distinta temperatura y que dicen son medicinales, mientras esperábamos que los organizadores instalaran el equipo de sonido. Los padres de la escuela de Putaccasa empezaron a freír las ricas truchas y a ofrecerla para colaborar con la promoción de primaria. Sacaron los choclos con queso, las habas, chicharrón y empezó la feria gastronómica y agrícola. El acto protocolar fue rápido, hablaron cada una de las autoridades del distrito así como los representantes de sus anexos y de los residentes en Ica y Lima. No llegó ninguno de los invitados especiales: directores de instituciones, congresistas, autoridades provinciales y de la región. Por momentos corría un aire helado como la propia indiferencia de los invitados ausentes haciendo que nos abrigáramos mientras se preparaban los concursantes para la pesca de la trucha, la carrera de caballos y la selección del mejor queso ecológico sacsamarquino. El martes 21 de mayo, Sacsamarca amaneció embanderada, una a una fueron llegando las delegaciones de participantes a su plaza: el jardín de infancia, la escuela primaria, el colegio secundario, las asociaciones de familiares de Sacsamarca, Colcabamba y Putaccasa. Después de la misa, llena de cánticos y oraciones en quechua, salimos todos para la ceremonia principal con la banda de músicos del colegio Los Andes venidos de Huancasancos. A este acto sí llegó el alcalde provincial de Huancasancos así como el gobernador provincial, quienes se disculparon por no participar en las otras fechas debido a sus múltiples responsabilidades.
Orlando Janampa, Presidente de la comunidad y organizador del evento, revivió el día del ataque senderista: “El 21 de mayo de 1983 sigue existiendo en mi memoria como si fuera ayer porque ese día mis hermanos, familiares que eran comuneros salieron a defender a nuestra comunidad ofrendando sus vidas. Es un día muy especial para dignificar a todos mis hermanos. Nuestro reto ahora es alcanzar el perdón interno y aprender la lección para escribir una nueva historia, sin ocultar ni tapar los hechos, tal cual han pasado, de lo contrario nunca llegaremos a reconciliarnos. Estamos curando la herida dialogando entre nosotros, para darles a nuestros hijos una comunidad donde haya armonía, esperanza y donde todos podamos soñar con un futuro diferente” La alcaldesa Nelia Aucassi, se dirigió a los pobladores enfáticamente: “Después de 30 años, aquí está Sacsamarca con su historia, recordando a nuestros mártires, que entregaron su vida contra el terror y la humillación. Que esa historia no se repita más en Sacsamarca, ya no queremos más terror. Nuestros jóvenes y niños, tienen que conocer cómo pelearon nuestros padres y madres, y nunca olvidar lo que ha pasó aquí en los años ochenta”. Terminados los discursos de las autoridades e invitados, se empezó con el desfile de todas las instituciones educativas y sociales que participaron; estas participaciones fueron vibrantes y emotivas. Como parte del programa había una romería al cementerio en honor a todas las víctimas del conflicto armado. Sin embargo, las autoridades provinciales tenían que retirarse y eso apuró el brindis en el local Municipal hasta donde se trasladaron todas las autoridades sin que se preocuparan por acompañar a los familiares hasta el cementerio. El único que sí lo hizo fue Orlando Janampa, presidente de la comunidad. En el cementerio, el Presidente de la asociación de Familiares de Sacsamarca, Felipe Huamaní, recalcó: “la importancia de recordar, de no olvidar los hechos y hago un llamado a cada uno de sus asociados para no descuidar su organización que todavía nos falta muchos derechos por reclamar como la reparación digna.”. Por otra parte, el representante de la Coordinadora Regional de Víctimas de la Región Ayacucho (CORAVIP), Nilton Salcedo Quispe, hizo un balance de los temas pendientes en la reparación integral para las víctimas. El regreso del cementerio hacia la plaza fue a ritmo de arpa y violín; bailando y entonando cánticos, tomados de la mano, haciendo rondas. ¿Cómo se han sentido? Le preguntamos a una mamita después de terminar con la romería, ya estando en la plaza. “Bien”, nos responden; “hemos estado acompañadas”. Y tal vez esas simples palabras resuma todo lo que ellas y ellos necesitan, especialmente los que más sufrieron el conflicto. Acompañamiento, sentir que no están solas, que su dolor se comparte, que el sufrimiento es menos si se ayuda a soportarlo, que la esperanza crece si nos sumamos a ella. Y ese acompañamiento que tanto valoran y quieren es algo que nuestras autoridades no saben ni intentan atender.
Las autoridades de Sacsamarca dejaron documentos en las oficinas de alcaldes, congresistas, el presidente regional y cuanta autoridad existe, creyendo que son sensibles a la demanda de sus pobladores y que estarían ahí, acompañándolos, reconociéndolos pero nada. El país con el que soñamos está lejos aún de plasmarse cuando conocemos realidades como las de Sacsamarca, comunidades que se están reconstruyendo y que tienen proyectos y sueños que se tejen sin el apoyo de las autoridades provinciales, regionales, nacionales. Sacsamarca tiene memoria y la preserva como ellos quieren: recordando a sus mártires en medio de fiesta y anhelo de superación. Eso es lo que queremos rescatar en esta pugna entre el olvido de la historia oficial, la del Estado peruano, y el esfuerzo por la memoria y la reconstrucción de la historia local de los propios sacsamarquinos. A ellos nuestro homenaje hoy y siempre.





31 may 2013
Posted by epafperu 





