Fotografías: © Percy Rojas – Área Memoria EPAF

No recuerdo la fecha exacta, pero fue entre el 10 y 12 de abril de 1989 cuando a las 4 de la mañana ingresó un grupo de senderistas a nuestra comunidad. Recuerdo que algunos tenían ropa de militares; otros ropa normal. Tocaron la campana de la iglesia para que nos reunamos en la plaza del pueblo. Creo que fuimos como 25 personas los que nos reunimos. Los demás pobladores ya no dormían en sus casas; en las tardes se iban a dormir a sus chacras, en las cuevas de los cerros. A los varones les empezaron a golpear y obligarlos a hacer ejercicios. Después, les dijeron que ingresen al local comunal. Algunos presintieron que allí los iban a matar y se escaparon; otros fueron metidos al local. En ese local asesinaron a siete personas, entre ellos a mi esposo Rafael Ramos. El señor Félix fue herido de bala pero logró escapar junto a otro paisano. Cuando yo ingresé al local mi esposo aún respiraba, yo le decía: “No me dejes. No te vayas.” Murió en mis brazos.
(Aurea Palomino, Chungui, Ayacucho. Diciembre del 2014.)








13 oct 2016
Posted by epafperu 


